Gaston Roldan mayo 16, 2016 No hay comentarios

Lo confieso: estoy hasta las narices de tanto unicornio, de su supuesta gloria y majestuosidad. De que todas las startups sin excepción deban aspirar a convertirse en uno. Creo que hay algo eminentemente estropeado en el ecosistema startup, y que poco a poco está empujando a las startups a un sinsentido que a la larga matará a muchas de ellas…

Unicornios, compañías con valoración superiores al billón de dólares. ¿Soy el único que considera absurdo utilizar como medida la valoración a la que una startup levanta el dinero, en lugar de datos como la facturación, los clientes…etc?

Si, ya sé que es una forma de “objetivar” la comparación entre diversos modelos de negocio, sectores…etc. pero ¿tiene sentido que sea la valoración?

¿CÓMO LO VEN LOS INVERSORES?

Creo que deberíamos cambiar de modelo… y no tanto porque venga un “invierno nuclear” para las startups, en las que el capital será más escaso que nunca, ni porque estemos en una burbuja de inversión. Quizás pueda ser el caso en USA pero en Europa sinceramente no creo que estemos en esta situación… y aún así creo que es necesario comprender el mal que han causado los unicornios.

Porque lo que se escucha en el entorno inversor recuerda mucho al año 2008, para rememorarlo nada como la antológica presentación de Sequoia Capital: RIP Good Times (aún vigente en muchos aspectos=.

Si nos ponemos en los “zapatos” de un inversor, su juego es fácil de entender: invierten en una compañía con una valoración de X€ con la esperanza que en unos años haya multiplicado su valor por un número suficientemente obsceno para que le permita cubrir todas las inversiones fallidas.

Porque, no nos engañemos, el juego del inversor es tremendamente complicado: de cada 10 inversiones que hacen, con suerte 1 o quizás 2 salen bien, y éstas deben no sólo cubrir las pérdidas de las anteriores sino deben generar beneficios equiparables a haber invertido de forma más segura… ya que en España por ejemplo el exit medio puede rondar entre los 6 y los 8 años de media.

Pero claro… ¿qué pasa si la valoración de entrada a la que invierten los inversores es muy alta? (caso habitual de los unicornios) Pues que resulta MUY difícil generar suficientes plusvalías como para que el negocio valga la pena. Y eso es lo que está sucediendo en USA, donde cada año hay más inversión en menos operaciones, y a la vez hay menos exit para los inversores (menos salidas a bolsa –IPO- y menos compras).

 

En este escenario es normal que muchos inversores hayan decidido parar a reflexionar si deberían seguir invirtiendo así… y eso implica un parón en el ecosistema inversor. Pero no porque las startups no sigan siendo una buena oportunidad de inversión, sino porque invertir en unicornios sólo tiene sentido si lo haces muy pronto (¡antes de saber si es un unicornio!) y si puedes desinvertir en un plazo razonable.

¿Y LAS STARTUPS?

Sin embargo, si lo vemos desde el punto de vista de las startups, además del obvio sexyness de tener un porcentaje relevante de una compañía que está valorada en cientos o miles de millones de euros, creo que hay más factores… muchos de ellos condicionados por el ego.

Tener millones de euros para gastar, poder montar unas oficinas estilo Google y ser entrevistado día sí/día también como la promesa, el próximo unicornio es algo a lo que es difícil resistirse (aunque a menudo se nos olvida que Google empezó en unas oficinas pequeñas saturadas de gente y seguramente sin mesas de pingpong).

Parece que a día de hoy la única definición de éxito en una startup es la dominación global. Como si esto fuera un juego en el que si uno gana el resto deben perder. Como si la tarta fuera finita.

¿Pero sabes cual es el problema con los unicornios?  Pues que son criaturas míticas, y los números así lo demuestran: hay como mucho 200 en TODO EL MUNDO.

Y es tremendamente complicado que tu startup acabe siendo uno… pero ¿y qué? ¿No te vale con tener un negocio rentable, que crece y que ayuda a miles de clientes?.  Y parece que el único objetivo es “levantar” pasta (mira que me gusta poco esa forma de llamarlo)… pero repito ¿es una buena medida de algo?.

 

Creo que celebrar que “nos han cortado un brazo” como dice Luis Cabiedes (es decir, hemos cedido un trozo de la empresa) no es en sí la idea, y tampoco lo es crear un negocio cuyo único objetivo es llegar a la siguiente ronda. Los inversores profesionales son sin duda algo tremendamente valioso para una compañía, no tanto por el propio capital (hay muchas otras formas de conseguirlo, la mejor vendiendo a clientes) sino por su experiencia, contactos y demás… pero ya está. El que uno haya invertido en tu empresa no garantiza NADA (también se equivocan, y mucho… pero ellos pueden diversificar).

Y desgraciadamente a lo que lleva la sobreabundancia de capital y poner el foco en construir un negocio que se convierta en un unicornio vs. un negocio rentable que genere valor a los clientes es, paradójicamente, a “cargarnos” las condiciones que podrían hacer que una startup se convirtiera en un unicornio

ENTONCES… ¿SE AVECINA UNA CATÁSTROFE?

Empezamos a escuchar a diversos medios y gente relevante decir que se avecina una catástrofe, que en breve va a escasear el capital para las startups, que este año se ha invertido menos dinero que en primer trimestre de 2015…. y sí, es posible que éste sea el caso (aunque tengo mis dudas).

Pero creo que para el 90% de las startups en fase semilla que no están pensando en levantar más de 1M€ creo que es irrelevante, incluso pueden ser buenas noticias: en realidad de los casi 600M€ que se invirtieron en España en 2015, la mayor parte fueron operaciones de más de 1M€… muchas de ellas mucho más grandes. Y si la rentabilidad de las inversiones en compañías aspirantes a unicornio genera preocupación, quizás (sólo quizás) se incremente el capital en fases más tempranas (cuanto antes se entra, más riesgo pero menos capital hace falta y más potencial de beneficios).

Pero a lo que no le veo sentido a las directivas de  “gastar con cuidado el dinero”, “profit first” y demás que están dando muchos inversores a sus participadas… ¿es que en algún momento que me he perdido esas no deberían haber sido las directrices de cualquier compañía?

Creo que es una estupenda lectura el rant que escribió hace tiempo  David Heinemeier Hansson (DHH, CTO de Basecamp), con el que, a pesar de no estar de acuerdo en varias cosas, creo que hay que leer, ya que tiene varias perlas, entre ellas la crítica a los emprendedores que se miden por la definición de “éxito” imperante en el mercado(porque como hemos comentado por aquí,el éxito es algo diferente para cada uno).

Y para acabar, me gustaría compartir  la historia de cómo AirBnB consiguió entrar en Y-Combinator, una de las mejores muestras de la filosofía correcta en mi opinión y que siempre me han inspirado:

Cuenta Paul Graham que la entrevista estaba funcionando muy mal, hasta que preguntó a los fundadores cómo habían conseguido financiar sus operaciones, y éstos le contaron que vendiendo diseños “divertidos” de cajas de cereales(Cap’n McCain’s y Obama O’s)  para los congresos republicano y demócrata… con lo que consiguieron $30.000.

En ese momento fue cuando Paul Graham decidió que debían ser parte de Y-Combinator, porque en palabras suyas eran “cucarachas capaces de resistir el invierno nuclear”.

Y creo que ése es el animal que debería inspirarnos: no el mítico unicornio sino la cucaracha – tenaz, resiliente, rápida y adaptable. Capaz de sobrevivir al invierno nuclear y aún así multiplicarse y crecer en ausencia de apenas alimento.

Necesitamos mayor cantidad de startups, mucho más eficientes, que se muevan más rápido, menos intensivas en capital y con menor dependencia de la inversión privada (que resulta adictiva)… y sobre todo, más resistentes.

La idea de cucarachas vs. unicornios no es en absoluto mía, creo que una de las primeras personas en hablar de ello fue Caterina Fake en éste artículo con el que estoy completamente de acuerdo… pero me apetecía explicar mi punto de vista. 🙂

En resumen, creo que debemos aspirar a ser cucarachas, no a crear unicornios con el único objetivo de venderlos y forrarnos. ¿Porqué?

El camino es largo. Mucho más largo de lo que crees, y no es motivación suficiente el que quizás algún día “te forres”. Esto va de crear un negocio bien diseñado, bien ejecutado y sensato cuyo objetivo es crear mucho valor para sus clientes… y este contexto, el exit es una consecuencia, no el objetivo.

 


“En este artículo se habla de la importancia de crear un negocio bien diseñado, bien ejecutado y sensato cuyo objetivo es crear mucho valor para sus clientes… y este contexto, el exit es una consecuencia, no el objetivo. Necesitamos mayor cantidad de startups, mucho más eficientes, que se muevan más rápido, menos intensivas en capital y con menor dependencia de la inversión privada (que resulta adictiva)… y sobre todo, más resistentes.”
 

 

Fuente: http://javiermegias.com/blog/2016/05/bienvenido-a-la-era-de-las-cucarachas/