En una entrevista en Radio Panorama 100.1 de Santiago del Estero, el contador especializado en PyMEs Gastón Roldán analizó la crisis y la estacionalidad que atraviesan las PyMEs argentinas en 2026. Aunque se proyecta crecimiento del PIB en el país, el impacto es heterogéneo y no todos los sectores productivos se benefician del mismo modo.

Según su análisis, los sectores con mejor desempeño son energía, minería, partes del agro y economía del conocimiento, actividades mayormente capital-intensivas. En contraste, comercio, construcción e industria -más vinculados al empleo y al consumo interno- continúan bajo presión. Para las PyMEs, esto implica que el crecimiento macroeconómico no garantiza mejora en flujo de caja ni en rentabilidad.

Consumo retraído y márgenes en PyMEs

El contador Roldán describe una realidad concreta en el consumo en Argentina 2026: demanda más selectiva y empresas que ajustan estructura para sostener márgenes.

La tensión principal surge de la relación entre costos de producción elevados en Argentina y precios de mercado condicionados por la competencia, especialmente de productos importados. En este escenario, la estructura de costos se vuelve más determinante que el nivel de facturación para la rentabilidad PyME.

Importaciones y cambio en el modelo operativo de la PyME

Otro punto abordado es el nivel del dólar en términos relativos dentro de la economía argentina en 2026. Roldán sostiene que un dólar bajo incentiva el consumo en el exterior y favorece importaciones, al tiempo que desincentiva la producción local.

Ante la diferencia de costos, muchas PyMEs evalúan importar como alternativa competitiva. No obstante, en la entrevista se subraya que importar no es una decisión simple ni inmediata.

Requiere adaptar la estructura administrativa, redefinir el esquema financiero y afrontar nuevas complejidades regulatorias. En términos estratégicos, no se trata solo de cambiar de proveedor, sino de redefinir el modelo operativo y financiero del negocio.

Estacionalidad en PyMEs: ventas escolares y análisis anual

Un ejemplo de estacionalidad en PyMEs se observa en los meses de febrero y marzo con las compras vinculadas al inicio del ciclo lectivo.

El consumo al comienzo del año escolar tiene un componente inelástico: las familias compran porque deben hacerlo. Sin embargo, ese movimiento no necesariamente refleja recuperación estructural. Se observa mayor comparación de precios, reutilización de productos y uso intensivo de promociones.

El punto central es que una buena temporada no define la salud financiera del negocio. El equilibrio real se analiza en el ejercicio completo, considerando la relación entre temporadas fuertes, meses débiles y estructura de costos.

Crédito al consumo y aumento de la morosidad en 2026

Parte del consumo actual se sostiene en financiamiento con tarjetas y billeteras virtuales. En paralelo, aumenta la morosidad y las entidades financieras adoptan posiciones más restrictivas.

Este fenómeno configura un círculo complejo: mayor uso de crédito, mayor incumplimiento, más restricciones y menor dinamismo futuro. Para las PyMEs, esto implica mayor riesgo en ventas financiadas y necesidad de fortalecer la gestión de cobranzas y el análisis del riesgo crediticio.

La pregunta estratégica para las PyMEs en 2026: ¿alcanza la temporada alta?

Roldán plantea una reflexión estructural sobre la estacionalidad. Todo negocio tiene meses naturalmente bajos. En algunas plazas existen períodos históricamente débiles que impactan en la facturación.

Las temporadas altas deben compensar esos meses y cubrir la estructura fija. La pregunta clave es si la temporada alta alcanza para sostener el año completo.

En un contexto de crecimiento macro heterogéneo, consumo frágil y mayor competencia importada, la planificación financiera anual deja de ser una formalidad y se convierte en una condición para sostener la rentabilidad PyME.

En 2026, la gestión de PyMEs argentinas exige análisis integral, visión de 12 meses y foco en la consistencia financiera del negocio.