Qué necesita una PyME para generar valor con IA

La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para mejorar la productividad de las empresas, pero su incorporación no garantiza por sí sola mejores resultados. Para que genere valor, necesita estar vinculada con los objetivos del negocio y con una revisión de los procesos internos que sostienen la operación.

Un informe publicado por el World Economic Forum (WEF) en enero de 2026 estima que una mayor adopción de inteligencia artificial podría aumentar la productividad de América Latina entre un 1,9% y un 2,3% anual y generar entre US$1,1 y US$1,7 billones de valor económico adicional por año. La oportunidad es significativa para una región en la que el crecimiento económico estuvo históricamente más relacionado con la expansión de la fuerza laboral que con el aumento de la productividad.

Sin embargo, el mismo informe muestra que la adopción de tecnología todavía no se traduce necesariamente en resultados económicos. Solo el 23% de las organizaciones latinoamericanas consultadas declara estar generando algún valor económico a partir del uso de IA y apenas el 6% considera que ese valor es significativo.

La diferencia está, en buena medida, en cómo las empresas incorporan esta tecnología.

La inteligencia artificial y la transformación de los procesos empresariales

El valor de la inteligencia artificial está relacionado con su capacidad para automatizar tareas, asistir procesos complejos de toma de decisiones y permitir que las personas dediquen más tiempo a actividades de mayor valor.

Para que esto suceda, el WEF plantea que las estrategias de IA deberían centrarse en una verdadera reformulación de procesos empresariales esenciales y de modelos de negocio completos, en lugar de limitarse a incorporar herramientas que produzcan mejoras incrementales de productividad.

La incorporación de inteligencia artificial requiere primero comprender cómo funciona la empresa y cuáles son los procesos que tienen mayor impacto sobre sus resultados.

La mejora de procesos como estrategia de competitividad

La presión competitiva que enfrentan las empresas también incluye la velocidad de respuesta, los costos, la utilización de los recursos, la calidad del servicio y la capacidad para adaptarse a cambios en el mercado.

Una gestión más eficiente de las compras puede reducir costos y mejorar el uso del capital de trabajo. Una mejor organización de la información comercial puede facilitar el seguimiento de clientes y oportunidades. La automatización de determinadas tareas administrativas puede liberar tiempo del equipo para actividades de mayor valor. Una gestión más precisa del inventario puede reducir recursos inmovilizados y mejorar la planificación financiera.

Analizar los procesos internos no debería ser una tarea exclusivamente operativa. También, permite identificar oportunidades para mejorar la rentabilidad, administrar mejor los recursos y fortalecer la capacidad financiera del negocio.

La IA necesita información y procesos ordenados

La transformación digital permitió que las empresas generen y almacenen una cantidad cada vez mayor de información. Sin embargo, disponer de datos no significa necesariamente contar con información útil para gestionar.

La inteligencia artificial puede analizar grandes volúmenes de información y automatizar determinadas tareas, pero sus resultados dependen de la calidad de los datos y del proceso en el que se incorpora.

La profesionalización de los procesos permite ordenar esa información y establecer criterios para utilizarla. A partir de allí, la IA puede convertirse en una herramienta para automatizar tareas, detectar patrones, generar análisis y asistir determinadas decisiones.

La tecnología no reemplaza la gestión: puede mejorarla cuando está integrada a procesos definidos y objetivos concretos.

El uso de la IA debe estar vinculada con la estrategia empresarial

Otro de los aspectos destacados por el World Economic Forum es que solo un pequeño porcentaje de las organizaciones consultadas afirma que su estrategia de inteligencia artificial está estrechamente vinculada con su estrategia empresarial general.

Esta falta de integración ayuda a explicar por qué la adopción de herramientas no siempre produce un impacto significativo.

La incorporación de IA debería partir de las necesidades concretas del negocio. Identificar un proceso ineficiente, determinar cuánto cuesta esa ineficiencia y evaluar qué alternativas existen para mejorarlo permite establecer objetivos más claros y medir posteriormente los resultados.

En una PyME, esto puede significar revisar la gestión comercial, las compras, la administración, la atención al cliente, la elaboración de presupuestos, el seguimiento de cobranzas o la generación de información para la toma de decisiones.

El objetivo es encontrar e incorporar las herramientas que mejor puedan resolver problemas relevantes para la empresa.

Mejorar los procesos para tomar mejores decisiones

Para generar valor con IA, una PyME necesita procesos ordenados, información confiable y una estrategia empresarial clara que permita identificar dónde la tecnología puede generar un impacto concreto. Esto implica conocer cómo funciona la empresa, detectar dónde existen oportunidades de mejora y contar con indicadores que permitan evaluar los resultados.

Cuando estos elementos están alineados, la IA puede integrarse a la gestión de manera estratégica, mejorar la productividad, optimizar el uso de los recursos y contribuir a fortalecer los resultados financieros de la empresa.

En Consultora Conecta acompañamos a las PyMEs en la profesionalización de su gestión financiera y en la mejora de sus procesos con herramientas que permiten ordenar la información, analizar alternativas y tomar decisiones con mayor claridad.